| Fotos Napoleon Marte |

De este acueducto, que funciona por gravedad, es que se abastece de agua Arroyo Cano. |

En medio de sus precariedades, estos niños inventan la alegría. |

José Dolores de León. |
Por Altagracia Ortiz del periódico hoy
Bohechío, - En el Distrito Municipal de Arroyo Cano no hacen falta mil milímetros de lluvia para que se noten las precariedades de esta comunidad encumbrada en la Cordillera Central.
Pero cuando la naturaleza se ensaña con lluvias y fuertes vientos, el abandono y la desprotección se hacen más evidentes.
La tormenta Noel, que no dejó pérdidas humanas en este poblado, arrancó el soporte económico de sus habitantes: el cultivo de café y guandules, precisamente en el período de cosecha.
Solamente Reynaldo Sánchez perdió 90 tareas sembradas de café y 50 de habichuelas. Aunque los pequeños agricultores de aquí todavía no cuantifican las pérdidas, estiman que los daños alcanzan el 80% de la producción de este año.
Maritza Sánchez, una dirigente comunitaria, entiende que si desastrosa es la situación de los agricultores, peor aún la de los jornaleros que dependen de las labores de labranza.
Se trata entonces de más de 200 familias que no tendrían con qué mantenerse, hasta tanto se reinicie la siembra de rubros de ciclo corto.
Pero las esperanzas se ven lejanas cuando no hay dinero para comenzar otra vez.
Por lo menos es el caso de Herminio Sánchez, propietario de un predio donde muy poco queda.
“Imagínese, uno no puede decir que tiene un ahorro porque lo que se consigue en una cosecha uno se lo come, pa’eso es que uno trabaja por aquí”.
Sin agua potable
El suministro de agua es inexistente porque el acueducto quedó deteriorado a fuerza de tantos aguaceros.
La principal demanda de esta comunidad es su pronta reparación, porque el agua que utilizan para el consumo la toman en una cañada cercana en la que, por lo menos, no se percibe contaminación a causa del depósito de desechos sólidos.
Pero probablemente esa agua es más saludable que la del acueducto, porque éste es un gran rectángulo abierto donde, supuestamente, hay quienes lo utilizan como una gran piscina… con todo lo que implica.
De todas formas, como de ahí es que se abastecen, toda la comunidad se integró para la reparación previa, que consiste en la extracción del lodo que quedó depositado durante la tormenta.
Al acueducto, que funciona por gravedad, se le dañaron varias tuberías, pero esa parte le corresponde al Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa).
Angel Durán, presidente de la Junta de Vecinos del sector Villa Flores, manifestó que hace 22 años se construyó ese depósito de agua, y que en ese mismo lapso les han pedido a las autoridades de turno que le instalen un “techo” para evitar que sus aguas se contaminen.
Poca atención
Aunque en este poblado no se registraron inundaciones, los deslizamientos de tierra incomunicaron a poblados como Los Fríos y El Montazo, donde decenas de familias necesitan la urgente atención de las autoridades.
En Arroyo Cano, donde viven alrededor de 500 familias, también demandan atención inmediata porque las ayudas del gobierno llegan a pocos.
Aún la Secretaría de Salud Pública no ha aplicado vacunas ni ha fumigado para eliminar los criaderos de mosquitos, según las declaraciones de Durán.
Sin embargo, la Fundación Sur Futuro es la gran aliada en materia de asistencia.
Terrible pobreza
José Dolores de León es un hombre de 73 años que parece que tiene casi 80, y que está sumido en la más extrema pobreza.
Producto de sus limitaciones económicas está al borde de la muerte, porque no tiene dinero para comprar los medicamentos que le controlan la hipertensión y la retención de líquido.
En realidad vive por la caridad de sus vecinos, quienes les compran algunas medicinas.
Hace varias semanas estuvo interno en el hospital Alejandro Cabral, de San Juan. Pero la recuperación duró poco porque la miseria que le rodea es el peor enemigo de su salud.
Le duele admitir que no tiene “en qué caerse muerto”, y dos lágrimas desnudan su dignidad atropellada.
Sus siete hijos apenas colaboran con él, porque su situación no es muy diferente.
Aunque no tiene dinero, le sobra la fe en los santos de su altar.
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